Escuela de padres

Catequesis en la familia

Un esquema sencillo

Para que la catequesis familiar sea eficaz, hay tres ideas básicas que conviene poner en práctica:

  1. Los padres la preparan primero: nadie da lo que no tiene. Seguro que, como propone la Iglesia, quieres ser tú quien transmita la fe que vives.
  2. Hacer la catequesis con los hijos. Dedica expresamente un par de ocasiones cada semana (bastan 10 minutos en cada sesión). 
  3. Comparte la experiencia con otras familias. La fe se transmite mejor en el seno de una comunidad.

Inicio
del programa

14/02/2024

Fecha límite de inscripción

abierta

Duración / dedicación

1 Trimestre / 1 hora semanal

Metodología

Online / con posibilidad de presencial

Precio

10€

¿En qué consiste?

#1. Preparación de los padres

#2. Catequesis con los hijos

#3. Con otras familias

¿Requiere mucho tiempo?

Lo que los padres dediquen a charlar y hacer con los niños en cada tema: ¿media hora cada 15 días? Te parecerá poco. Querrás hablar más.

Lo que suponga participar en las reuniones para aprender a mantener esa relación de padres hijos. ¿Una vez cada 15 días o cada mes?

Lo que te cueste ver las explicaciones, videos, sugerencias y preguntas sobre el tema dirigidos a los padres, como adultos. Estará en función de tu interés.

Hablamos de algo que no se mide en tiempo, sino en calidad de vida familiar.

¿Es un curso online?

En realidad no. Ni siquiera es un curso. Es un itinerario formativo para ti y para tu familia que puede hacerse en 1 o 2 años. Los contenidos multimedia estarán accesibles en un aula virtual que compartirás con otros. Lo ideal es que te reúnas con otras familias de tu misma zona de manera presencial de vez en cuando, adaptando los horarios y la frecuencia de reuniones a las posibilidades reales. 

No obstante, para facilitar el acceso a aquellos matrimonios y personas que carecen de esta posibilidad todavía, ofrecemos foros y otros recursos de interacción online, aunque no sea lo ideal.

¿Es obligatorio?

Ser cristiano es una opción libre, como también es libre el deseo de ser buen padre o madre. ¿Cabe ser buen padre cristiano sin asumir compromisos? La respuesta hay que encontrarla en la propia conciencia. No consiste en «dejarse apuntar»: hay que convencerse, hay que querer.